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Gato Siamés

El gato siamés es una de las razas de gato más antiguas de las que se tiene registro, elegante y refinado. Este encuentra su origen en el antiguo reino Siam conocido hoy en día como Tailandia, donde eran venerados como gatos templares por la creencia de albergar el espíritu de los fallecidos.

Historia del gato siamés

El registro más antiguo que se tiene de este felino se encuentra en una serie de antiguos manuscritos llamados tamra maew o libro de poemas de gato el cual se estima fue escrito entre los siglos 14 y 18.

Esta raza hace su primera aparición en el oeste en Londres donde no todos apreciaron el encanto de su apariencia inusual, pero fueron ganando popularidad rápidamente convirtiéndose en un símbolo de elegancia. A finales del siglo 19 estos llegaron a Estados Unidos donde también gozaron de popularidad. Se sabe que el presidente Rutherford y su esposa fueron dueños de un ejemplar de gato siamés obsequiado por un político hospedado en el consulado de Tailandia.

El gato siamés es considerado como raza fundadora de otras razas que aparecieron por el cruce con esta. Algunos ejemplos de esta serían los Shorthair orientales y shorthair clourpoint, desarrollados para expandir el rango de patrones en el pelaje; variantes de cabello largo y raza de mutación capilar, como serian en Cornish Rex, el Shpynx, el Peterbald y los siameses bluepoint.

Características del gato siamés

El gato siamés es una raza de gato mediano. Este tiene un cuerpo delgado y musculoso con patas y cuello alargado, una cola larga que termina en punta y una cabeza la cual forma un perfecto triangulo desde la punta de la nariz hasta la punta de las  orejas. Tiene ojos almendrados de un color azul intenso y un par de orejas erguidas y puntiagudas de base ancha. Tienen un peso promedio es de 3 kg a 4 kg las hembras y de 4 kg a 5 kg los machos.

Su pelaje está conformado por una única capa de pelo corto adherida a su cuerpo el cual destaca por su brillante color claro y sus características manchas oscuras o point que contrastan con este.

Carácter del gato siamés

En 1955, El filme de La dama y el vagabundo de Disney nos entregó la frase “we are siamese if you please; we are siamese if you don’t please” que traducida dice “somos siameses si lo deseas; somos siameses si no lo deseas”. Esto funciona como un resumen de la personalidad de un gato siamés llevado a una sola frase.

El gato siamés es un felino inteligente, amable y cariñoso que adora pasar tiempo junto a su amo y tiene una alta necesidad de participación con tal de que le entreguen mimos. Estos se caracterizan por tener una voz fuerte y no dudaran en decirle a su amo si algo les disgusta; se podría decir que esta característica los hace asertivos al mismo tiempo que caprichosos.

Su inteligencia hace que pueden ser adiestrados hasta cierto nivel. Estos solo aprenderán lo que consideran necesario y no dudaran en mostrar sus garras a quien le quiera enseñar algo por medio de la violencia.

Pero no todo son puntos negativos cuando se habla de este felino. El siamés es un gato fiel a su amo y su sociabilidad lo hace una buena opción para ser un gato de familia. Este tiene la cualidad de ser un gato parlanchín con el que se puede pasar tiempo charlando y este estará probablemente en el regazo de su amo para escucharlo y eventualmente contestarle con un maullido, no es de extrañar que estos gatos también acompañen a sus amos a la hora de dormir.

Un gato siamés es un buen amigo si se le dedica el tiempo suficiente. Hay que tener en cuenta de que estos gatos además de inteligentes también son agiles, atléticos y adoran jugar; es una buena idea mantenerlo ocupado con juguetes de inteligencia en el caso de que no se le pueda dar atención o se encuentre solo. Este es un gato muy afable, así que a veces se recomienda darle un compañero; ya que puede vivir en pareja sin problemas.

Gato siamés tradicional o thai

Esta es una variación del conocido siamés moderno originaria de Tailandia. Aunque comparten colores, su diferencia está en la forma de su cuerpo; siendo este más compacto y robusto, de cabeza con mejillas llenas y redondeadas, hocico más corto, orejas ligeramente más pequeñas y ojos alargados color celeste o azul.

En su momento, esta variación causo algo de controversia debido a los estándares que se les dio a los gatos siameses. Tiempo después el siamés tradicional fue aceptado como variación del siamés moderno, al cual se le atribuyó el nombre thai. Otros nombres no oficiales son siamés clásico, viejo estilo y cabeza de manzana.

Cuidados de este gato

Al tener un pelo corto, el gato siamés no requiere de cuidados complicados, con peinarlo una o dos veces por semana para retirar cabellos sueltos es más que suficiente. Lo que si se debe de tener en cuenta es que al tener pelaje corto los lugares fríos no son se du agrado. Es buena idea regular la temperatura de la casa para que nuestro peludo amigo este cómodo.

Anteriormente se dijo que el siamés es un gato muy social; el darle un amigo de su misma especie reduce aún más el trabajo de su pelaje, ya que estos disfrutaran de limpiarse mutuamente. Sin embargo, estos aun disfrutan de la compañía de las personas; así que se les debe dedicar atención suficiente.

Alimentación

La dieta del gato siamés no es muy exigente; Una dieta a base de pienso y comida húmeda de buena calidad y alto contenido en carne. También se puede optar por ofrecerle comida especial para siameses o dale comidas preparadas que no contengan conservantes, potenciadores de sabor o algún otro tipo de aditivo parecido.

Sin embargo, aunque la dieta de estos gatos no sea exigente; hay que vigilar la cantidad de comida que se les proporciona. Su cuerpo delgado hacer ver fácilmente si hay una variación en el peso del felino, las largas y finas patas de un gato siamés no están hechas para soportar un cuerpo pesado.

A demás de una buena alimentación, se le debe proporcionar una cantidad suficiente de agua y evitar darle leche de otros animales; como la mayoría de los gatos, estos no toleran la lactosa de leche de otro animal.

Los gatos siameses tienen una esperanza de vida de uno 8 a 12 años. Combinando los cuidados con una buena alimentación y visitas regulares al veterinario pueden asegurar que el felino cumpla su siclo de vida sin muchas dificultades.